A mí me da mucha rabia, como empresario y como colombiano, escuchar a los políticos tradicionales hablando del campo. Toda la vida se han referido a nuestros campesinos con un tono de lástima insultante. Los tratan como si fueran ciudadanos de segunda categoría a los que hay que mantener a punta de subsidios miserables y tejas de zinc en época de elecciones.
El resultado de ese modelo politiquero es devastador: hoy en día, una hectárea promedio en Colombia, trabajada de sol a sol, le deja a una familia apenas 300.000 pesos mensuales. Eso no es vida, eso es una condena a la pobreza extrema en una de las tierras más fértiles del planeta.
En mi gobierno se acaba el discurso de la caridad:
Yo no veo "campesinos pobrecitos", yo veo emprendedores del agro.
De campesinos a emprendedores del agro
Y como a todo emprendedor que quiere sacar su empresa adelante, lo que el Estado tiene que darle no es limosna, es inversión pesada, tecnología y rentabilidad garantizada.
Nosotros vamos a transformar el campo en la industria más fuerte y productiva del país. Nuestra meta gerencial es subir radicalmente la rentabilidad de esa misma hectárea, pasando de 300.000 a 2.000.000 de pesos mensuales.
¿Y cómo se logra esa rentabilidad? Acabando con los cuellos de botella. Vamos a meter plata donde se necesita.
Nuestra estrategia para eliminar de una vez por todas a esas mafias de intermediarios que hoy le roban el sudor al trabajador comprándole la cosecha por centavos incluye:
- Construir carreteras terciarias de verdad.
- Desarrollar centros de acopio regionales.
Sembrar con el contrato firmado
Además, vamos a usar inteligencia de mercado. No vamos a poner a nuestra gente a sembrar a ciegas para ver si de pronto alguien les compra.
Financiaremos con créditos blandos los cultivos que el mundo demanda a precio de oro:
- Palma
- Coco
- Aguacate
- Café especial
- Cacao
Y antes de que el emprendedor del agro ponga la semilla en la tierra, nosotros desde el gobierno ya le tendremos el contrato de exportación asegurado en dólares.
En el 2026, el campo vuelve a ser un negocio inmensamente rentable.
Riqueza e inversión para nuestros agro-empresarios
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